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fotos de animales silvestres de ARGENTINA
por: Alec Earnshaw
Actualizado: 3-2008

Poniendo el tema de Botnia en perspectiva frente a otros problmas ambientales
mucho más serios que no reciben atencíon de la prensa ni de la sociedad
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¿Y DE LAS PAPELERAS EN URUGUAY?

Desde ya, nadie quiere contaminar más el planeta - pero todos necesitamos papel, y lo compramos a diario. Lo queremos barato, perfectamente blanco y satinado. Y no sólo para escribirlo, sino también en todas sus formas: para envoltorios, cartulinas y cartones, papel para libros, revistas y diarios, facturas y formularios, boletos, fotos, etc. En definitva, todos somos consumidores y clientes finales.

Mucho se dice acerca de si las papeleras van a contaminar o no. Claro que van a contaminar, pero... ¿Afectará la vidade los ciudadanos de uno y otro margen del uruguay? ¿Impactará seriamente la flora y fauna - la vida silvestre? Seguramente algunas localidades podrán notar sus efectos, sea en el corto, mediano o largo plazo. Así también aficionados o dependientes de la pesca en determinadas localidades más o menos amplias seguramente notarán cambios desfavorables, y algunos biólogos advertirán la merma de ciertas especies. Estas manifestaciones de la contaminación, en todo o en parte, podrán atribuirse a la papeleras. Sin embargo... debemos poner esto en perspectiva con otros daños ambientales, entre los cuales quiero mencionar dos: el corte de los bosques nativos, y el emplazamiento de bosques implantados donde no los hay.

Los bosques que se van...
No tiene nada que ver con las papeleras- ¿o si? El corte de bosques de especies nativos y selvas naturales es un verdadero horror, puesto que es irreversible y extermina la flora (los mismo arboles más toda la comunidad vegetal asociada a los mismos) y la fauna (los animales que requieren esos arboles para vivir). Al consecuente cambio rotundo del paisaje se suma la pérdida de ambientes vegetales únicos, y la desaparición segura de miles de especies adaptadas a vivir en consonancia con esos bosques nativos. Miles, en efecto, si uno abarca todas las formas de vida, eso que se llama biodiversidad - y recordemos que la conservación de la biodiversidad está ordenada en nuestra Constitución. Y por último, estos cortes también impactan en la vida de los humanos, de una manera u otra, no siempre inmediatamente, pero a veces de maneras insospechadas.
Por ejemplo: uno de los factores que seguramente contribuyó a la gran inundación de la ciudad de Santa Fe hace unos pocos años fue el corte (paulatino pero seguro) de los bosques en una enorme área de la cuenca del río. Al no estar más esos bosquecitos de espinillo y algarrobo (bajos y pinchudos, si, pero bosques al fin), las aguas de una fuerte lluvia tienen "vía libre" para bajar rápidamente a los arroyos y a los ríos, y así causar una catástrofe nunca vista. Al no estar el bosque que brindaba un "efecto esponja" para toda la comarca, las aguas recorren en horas lo que antes tardaba semanas o meses. Claro que fue una crecida nunca vista - por que antes siempre hubo bosque que la evitaba, y ahora esa defensa natural no está más. Si es que se le puede asignar a los gobiernos alguna culpa, es por promover actividades que cambian el USO DE LA TIERRA sin medir las consecuencias - solamente miden si éstas generan mayores ingresos inmediatos para el municipio. Así es que se ofrecen estímulos y créditos para que todos se sumen a grandes proyectos y desafíos "colonizadores", cuyas consecuencias a veces no están analizadas - y otras veces sí lo están, pero las advertencias no son tomadas en cuenta, ni siquiera cuando son emitidas por entidades científicas, serias y reconocidas. Y por lo contrario, las tierras que son mantenidas por sus dueños en estado silvestre (denominadas "sin mejoras") para preservar la fisonomía original, brindando una oportunidad de vida para la flora y fauna, muchas veces pagan un impuesto castigo.

Y los bosques que se vienen...
El otro caso es el de las forestaciones. O aforestaciones. Veamos: si plantar un árbol es visto como un acto positivo a favor de la naturaleza, entonces implantar un bosque entero debería ser considerado como el gesto ecológico supremo. Sin embargo generalmente es todo lo contrario: constituye una catástrofe ecológica. Es que las especies de arboles implantadas para crear el bosque son (en casi todos los casos) exóticas, vale decir, no nativas. Pinos y eucaliptos, provenientes de otras latitudes (EEUU y Australia) son los preferidos, por su rápido crecimiento y por que secan los pantanos. Además, las superficies implantadas son enormes, inmensas. El bosque es monocultivo, antítesis de biodiversidad. Así, los terratenientes eliminan los ambientes naturales para poner sus plantaciones, llevando a la extinción a las formas de vida que necesitan justamente de esos pastizales y bañados para vivir. Ha pasado y está pasando en la provincia de Corrientes, causando la desaparición de pastizales altos e inundables, y bañados, y con ellos toda la fauna asociada: el Aguará Guazú, el Ciervo de los Pantanos, insectos y reptiles, y aves como el Federal, Capuchinos, el Tordo Amarillo, la Monjita Dominicana, y otras especies como éstas que ya son muy escasas y se acercan rápidamente a la extinción. Peor aún es el caso de la provincia de Misiones, donde se compra un lote y se corta la selva - aquella formación repleta de infinidades de formas de vida, nuestro gran tesoro de vida silvestre, el ambiente natural de mayor biodiversidad de todo el país - para implantar el monocultivo: de nuevo, bosques de pinos y eucaliptos. A estos bosques implantados se los llama "desiertos verdes" por que allí nada más crece: ni arbusto, ni liana ni helecho - nada que no sea el pino dispuesto en prolijísimas líneas, todos de idéntica forma, edad y genética. Y en esa uniformidad no entra ni pájaro ni reptil. Pasa de ser una tierra rebasante de vida a un desierto verde. ¡Esterilizado de toda otra forma de vida! Un cambio irreversible y para siempre. ¿Se entiende por que implantar un bosque no es tan ecológico como parece?

Y acá, sorpresivamente, volvemos a las papeleras: ¿Cuál es la finalidad de plantar tantos árboles? Pues para suministrar la materia prima que precisan las papeleras - sea de un margen u otro de la frontera.

Entonces, quizás el verdadero potencial de desastre ecológico de las papeleras, la causa que realmente llevará a la desaparición de especies de flora y fauna y afectará de mil maneras a la vida humana, no es la contaminación sino el gran cambio que se dará próximamente en el "uso de la tierra". Es la desaparición de las lagunas y juncales, de pantanos cubiertos de camalotes, de hermosos pastizales altos, y de los bosques del bonito Ñandubay, a favor de la implantación de bosques exóticos a una escala nunca antes vista. Desde ya, a esto se sumará la merma de algunas especies acuáticas a causa de la contaminación química del río. Pero es posible que el daño que provoque esta contaminación sea, incluso a largo plazo, secundario. En todo caso, si de peces hablamos, mucho más serio es gran tema de la sobrepesca.

Las plantas de pasta de papel - tanto las proyectadas en Uruguay como las existentes en Misiones, sean contaminantes o no, usen la tecnología que usen - entonces, pueden conducir a un cambio de fisonomía de importantes extensiones en las provincias de la mesopotamia (Entre Ríos, Corrientes y Misiones). Este es segramente daño más serio que, indirectamente, pueden causar al medioambiente.

¿Por que "indirectamente"? Pues por que no es la papelera la que corta el bosque. Eso es desición de cada terrateniente: la vida del bosque pende de la mano de los dueños de campos y chacras. Su destino depende de las cuentas económicas y pareceres, del negocio que hizo el vecino, del precio de la carne y de la soja. Son los correntinos, entrerrianos y misioneros quienes determinan el futuro del bosque. Si siguen criando ganado o si venden todo a empresarios madereros y forestales, nacionales o extranjeros.

Entonces, si Gualeguaychú se opone a las papeleras por motivos ambientales, quisiera ver que, cuando la pastera esté construida y operando, Gualeguaychú se mantenga firme en su postura de proteger el medio ambiente, por no cortando el acceso al puente sinó asegurando que la sociedad pase las leyes que efectivamente cuiden el paisaje natural de la provincia.

La nota que antecede ha sido transcripta con mi permiso en la revista de SITRAED (Sindicato de Trabajadores de la Educación de la provincia del Chubut), edición de Abril 2006 (Año III Nª 14), pág 8. ¡Gracias por considerarla para la revista!

Breve extensión incorporada el 18/04/2006:
Lo que sí hay que considerar es que el mencionado daño ecológico producido por las eventuales aforestaciones no son atribuibles a las papeleras, sino a las iniciativas privadas, a la voluntad de los terratenientes locales y a una política nacional que busca el desarrollo del sector maderero mediante una ley que entrega subsidios para financiar plantaciones de pino y eucaliptos. Las papeleras generan la demanda, pero lo demás son resortes que se manejan de nuestro "lado del charco", así que seremos los argentinos quienes decidiremos si esto ocurre o no. No es conveniente siempre estar buscando culpas externas para los problemas ambientales, por que en la mayoría de los casos los daños los causamos nosotros mismos.

La sociedad tendría que
decidir cual será el uso de la tierra a una escala regional, pero, como habitualmente pasa, nuestro vasto territorio torna difícil ejercer una política y un efectivo control. Y así es que sin una política efectiva, el destino queda en manos de iniciativas particulares, las cuales tomadas en forma individual se aprecian como justificadas y razonables, pero pasado un cierto tiempo las practicas se extienden de un campo a otro, y cuando miramos atrás vemos que se ha producido una transmutación irreversible del paisaje de toda una región.

Hoy mismo existe una veda en toda la provincia de Entre Ríos que prohibe la tala de bosque nativo, y sin embargo me consta que sigue ocurriendo desmonte. El propietario se ve necesitado de cortar leña para consumo propio, para la venta, para siembra de cultivos, etc. No hay poder de policía tranqueras adentro, y quizás a los inspectores viales que controlan las cargas les falten conocimientos técnicos para diferenciar las especies leñosas una vez colocada la carga en un camión. Resultado: una elogiosa decisión del gobierno provincial no es acatada, al menos no rigurosamente.

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